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Ikea y arquitectos contra ingenieros industriales

IKEA y arquitectos

Ikea y arquitectos contra ingenieros industrialesLas relaciones entre arquitectos e ingenieros industriales nunca fue excelente. Esta situación se vió empeorada con el borrador de la Ley de Servicios Profesionales. Este borrador creó un gran revuelo entre el colectivo de arquitectos que empezaron con campañas en redes sociales, asambleas y distintas actividades contra el gobierno y los ingenieros industriales. Esta situación aparece en el peor momento para el COAG (Colegio Oficial de Arquitectos de Galicia) donde, debido a su situación económica, hubo dimisiones en bloque de la junta directiva.

Ayer me entero que el COAG llevó otro varapalo con el caso de IKEA de A Coruña. El juzgado contencioso de A Coruña falla a favor del ayuntamiento de A Coruña, IKEA Ibérica S.A.U. y del ICOIIG (Ilustre Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Galicia).

(Si no tienes tiempo a leer este ladrillo… empieza por el final)

En 2009 el COAG interpuso recurso al ayuntamiento de A Coruña por la aprobación de la licencia de IKEA puesto que el proyecto estaba firmado por una Ingeniera Industrial. El COAG alega la incompetencia general de los ingenieros industriales para redactar proyectos de centros comerciales, y por ser estos Centros lugar de concurrencia de grandes masas de población. Al recurso de reposición se opuso IKEA Ibérica S.A.U., el ICOIIG y el ayuntamiento de A Coruña.

Estableciendo los criterios base del fallo, éste declara que:

Tribunal Supremo (Sala 3ª), en su sentencia de 15 de febrero de 2005 , declara; «en defecto de restricción legislativa o de exclusiva capacitación técnica en beneficio de una sola profesión, rige el principio de la concurrencia competencial para el ejercicio de una determinada atribución entre las profesiones que están habilitadas para ello en su normativa específica».

El criterio jurisprudencial aparece claro en el sentido de entender: que cuando la naturaleza de la obra exige una intervención exclusiva de un determinado técnico, la competencia aparece indubitada, y cuando no es de esa atribución especifica puede acudirse al principio de generalidad y capacidad técnica real para el desempeño de la función; es decir primando el principio de la idoneidad al de la exclusividad.

El fallo deja claro que la competencia no está atribuida específicamente a ninguna especialidad. Dicha situación no puede admitirse un monopolio de proyección de todo tipo de construcciones -cualquiera que sea su finalidad o destino y con la excepción de la vivienda humana- a favor de profesión determinada, ya que, al contrario, tal competencia en exclusiva no aparece atribuida específicamente a nadie.

También recuerda que:

La doctrina jurisprudencial en sus últimos años ha rechazado el monopolio competencial a favor de una profesión técnica superior predeterminada al mantener la necesidad de dejar abierta la entrada a todo título facultativo oficial que ampare un nivel de conocimientos urbanísticos o técnicos en general, etc. que se correspondan con la clase y categoría de los proyectos que suscribe su autor.

Volviendo al caso, el fallo deja claro que:

La LOE es una norma reciente, que fue redactada conociendo los conflictos sobre los títulos que habilitan para la construcción entre ingenieros y arquitectos, de hecho es el resultado de la deliberación de una mesa en la que participaban representantes de todos los estamentos profesionales afectados, por lo que la ley no distingue nosotros no podemos distinguirlo y donde la ley no habla de competencia específica para edificios de grandes concentraciones humanas nosotros no podemos limitar la competencia, si la ley no atribuyó la edificación de un centro cormercial a una profesión concreta nosotros no podemos atribuírsela, y menos en el caso de una gran tienda de muebles, que aunque tenga restaurante, cafetería y espacio para menores, no podemos definirlo que sea «per se» un centro comercial, y ello en virtud del principio de concurrencia competencial a que se refiere el Tribunal Supremo.

Lo peor de todo, y más sangrante, es que deja clara la posición del COAG y sus argumentos:

Es llamativo que el recurrente no haga mención al proyecto de edificación en sí mismo, no fije aquellos elementos constructivos para los que no esté habilitado la ingeniera que diseñó el proyecto, ni ponga de relieve defectos del mismo.

El ICOIIG tambiém deja claro su posición:

Tiene razón el Colegio codemandado que otros edificios de grandes concentraciones humanas, como los aeropuertos en los que existen restaurantes, tiendas, salas VIPS no son competencia exclusiva de los arquitectos, ni siquiera en lo que se refiere al edificio que contiene estos elementos…