Energía nuclear y la nueva fiscalidad energética

Central energía nuclear

Energía nuclear y la nueva fiscalidad energética

Central energía nuclearTodos sabemos que el precio de la energía (la eléctrica entre otras) tiene un fuerte impacto en el IPC. La energía eléctrica se compone de un mix de distintas energías (energía procedentes de centrales térmicas, energía hidráulica, energía nuclear, régimen especial…). Las cuales cada una pone su granito de arena. En años anteriores la política energética ha conducido a la obtención de un déficit tarifario al que el actual presidente del gobierno, Mariano Rajoy, le quiere dar una solución definitiva. No sé si es el mejor momento o si habría que arreglarlo en la época de las vacas gordas. Lo que está claro es que existe una patata caliente a la que hay que darle una solución. El ministro de Industria, José Manuel Soria, es partidario de repartir el déficit de tarifa entre el Estado, las empresas y los ciudadanos. Estos últimos ya tuvieron dos revisiones de la Tarifa de Último Recurso (TUR) y han tenido que hacer frente a subidas del 9,4 % en abril y del 4 % en julio. Recordar que el déficit de tarifario que está en torno a los 24.000 millones de euros.

Ayer, 11 de julio de 2012, Rajoy anuncia un nuevo esquema de fiscalidad energética para repartir el déficit. Los cambios en el sector energético se enmarcan dentro del conjunto de reformas emprendidas por su Gobierno para reducir los costes a las familias y empresas y para dinamizar la actividad productiva. Tampoco sé si la reducción de los costes es subiendo los impuestos sobre la tarifa eléctrica.

Por otra banda la Unión Europea está preocupada por la reforma, debido al impacto negativo que puede tener sobre las energías renovables y la incertidumbre que crea para los inversores. Además la UE dice que «suspender el apoyo a las renovables desanima las inversiones en el sector y hará difícil conseguir que España cumpla con sus objetivos climáticos y energéticos europeos para 2020«. En estas inversiones, como no, aparecen fondos como el de infraestructuras de Deutsche Bank y el francés Antin Infrastructure Partners. Pero la UE tiene «poco» que hacer puesto que las competencias en Energía están en manos de los gobiernos nacionales.

La solución propuesta es la transmisión de parte del déficit de tarifa a la deuda pública, utilización de los ingresos procedentes de las subastas de derechos de emisión de CO2 (el que contamina paga) que se realizarán a partir de 2013 y para grandes consumidores de combustibles una tasa por cada metro cúbico de hidrocarburo. Pero el grueso del problema se solventará con una fiscalidad del 4% sobre las energías de régimen ordinario, y en los sectores de generación hidráulica y nuclear deberán soportar un gravamen adicional de 15 euros por megavatio hora para el primero y de 10 euros para el segundo. Otras energías adscritas al régimen especial también se cargarán con los mayores porcentajes impositivos.

Como compensación a la nueva tasa a la generación eléctrica para nucleares e hidráulicas se planteará la posibilidad de prolongar 10 años la vida de centrales nucleares (si así lo determina el CSN) y las concesiones de las hidráulicas durante 20 años.

Una vez más sale a relucir la energía que nadie quiere y que es la solución a nuestros problemas: la energía nuclear: ¿Es una energía limpia? ¿Es la energía del futuro o la hipoteca que le dejamos a nuestros descendientes?

Lo que está claro es que la energía nuclear es una energía que contiene el gasto y nos ayuda a cumplir los objetivos climáticos: ¿Se debería fomentar más la energía nuclear? ¿se debería de construir más centrales nucleares?

César Themudo